sábado, 9 de agosto de 2008

Lolo Palza *



Bastaría con tus ojos, bastaría con tu piel,
bastaría con decirtelo todo,
pero aquí con tu siencio y el mío,
haremos una fiesta.
Lolo Palza


Escribe: Walter L. Bedregal Paz


Rodolfo Alberto Palza Valdivia
(Puno, 1964)


Estudió Arquitectura e ingeniería Civil en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, donde reside desde hace buen tiempo, lo cual lo hace asumir una identidad e influjo de la poesía arequipeña, pero sin perder ese estilo con lo nuestro, lo andino, producto del incesante intercambio cultural que tiene con sus coterráneos en la ciudad blanca, organizando y participando en actividades literarias en la Universidad de San Agustín y otros ambientes y círculos literarios existentes en la ciudad del volcán Misti.

Fue editor de Escritos (Plegado de pensamiento, poesía y prosa) entre los años de 1987 y 1991.

La autenticidad de Palza se confirmó cuando en (1987) publicó Ser Cardeno, donde su poesía es bruñida, impecable, algo lujosa, de un deslumbrante lirismo. Editorial Asociación Cultural Mitimaes, Arequipa; Subversión o versión menor de la palabra en Alemania (1988); Ars poética de edición artesanal en 1993; sin duda Palza tiene el poder de crear un clima de ensoñación y así lo demuestra en Nunca más al pie de los campanarios (1993) en el poemario una sucumbe al leer como la víctima de un gran hechicero; Naufragio de Noé, Lago sagrado Editores, Lima (2000), fue el poemario que saco como mago de la galera, a pesar de su salud quebrantada, luego de una operación que fue sometido – situado en la base del cerebro – su actitud – ahora – revela su fortaleza por vivir para la literatura, que la lleva en el estómago; un asunto humano, donde la vanidad no tiene precio ni lugar, peor aún temor a la muerte, porque él más que nadie sabe que el único temor que lo afligiría sería la soledad, pero para ello tiene a su incansable compañera, – su esposa – arquitecta y pintora Yemy Alemán (Juliaca 1965), que hace del valor y la angustia una fuerza invalorable de mujer nacida para amar y ser digna de admiración por la literatura y el arte peruanos.

En el libro, el poeta nos sumerge en una excepcional tentativa filosófica, en un mundo en que más allá de sus coincidencias con la realidad, se transforma en un estado de ánimo, una marea de sensaciones que escapan al tiempo y al espacio en una suprarrealidad.

A veces su poesía no es fácil de entender, ya que en ella se agolpa un cúmulo de emociones, recuerdos e imágenes de una rica densidad que, tal vez, sólo se destila – al menos, en esa proporción – una vez en la vida.

En la contratapa del poemario: Naufragio de Noé, José Gabriel Valdivia, ratifica la palabra de Lolo, cuando expresa: “… la poesía es un fugaz resplandor, un brillo solar en el corazón del lector. Cuando ésta aparece con palabras simples y en textos breves, no se sospecha en que momento nos atrapa su sutil impacto. Esta es la percepción primera y esencial del que se acerca por primera vez a estos poemas labrados en casi una década por Lolo Palza Valdivia.

El lenguaje que sostiene la estructura del libro viene de la coloquialidad, de la diaria llaneza del mundo moderno. Pero esta peculiaridad de su escritura no desmerece ni disminuye la reflexión espontánea, vivaz, sobre los hechos y cosas que conmemora.

Naufragio de Noé muestra en todos sus componentes (breves libros) una permanente y particular actitud hacia la poesía, en la que prima una visión existencialista de la vida, la ciudad, el amor, la sociedad y la propia “cabrera poesía”. Es una summa poética que reafirma la vocación de un poeta de reconocida trayectoria en el sur del Perú y que busca permanencia en el contexto literario nacional.


ESTE CIELO & ESTE LAGO

Si tuviera que decir adiós

emprendería el camino de regreso

Haría de mis pasos

grandes surcos en la tierra

para que los ríos pudieran regresar preñados de distancia

hasta lo más alto de las montañas

a discurrir por sus antiguos y delgadísimos cauces

Si tuviera que dar la espalda

a las últimas palabras

regresaría sobre mis pasos

para beberme de golpe

este cielo y este lago.



HIJOS DEL SOL JJ

Con su ala tibia viene la mañana

a despejar las sombras del frío.

Triste la pampa

gruesa la bayeta

puro el invierno.

Despierto desde mi casa profunda,

desde lo seco del olvido

y señoreo sobre la tierra inhóspita.

Voy lejos de los caminos

los pajarillos clamorean la madrugada.

Sobre el campo

el sol apenas deja pasar

un poco de sus ganas entre las nubes.

Y una bandera Arco Iris

ondula sobre el río y el pajonal.

Trepo las colinas

por los caminos de piedra

que están hechos para los dioses.

Corono la más alta cumbre

También yo soy un hijo del sol.

hundo el warayoc y grito.

Mi silencio milenario

hará romper las barreras de tu corazón.

Luego sin lágrimas

giro alrededor de mí mismo.

Observo todo lo que me pertenece

por la divina gracia

del agua

el aire

la luna

y el sol.

En la revista de literatura Artes, Plumas y Letras, (2000, Nuñez, Mirtha), escribe de Lolo refiriendo: “La relación de Lolo con la poesía nació hace mucho tiempo, lo más seguro en la década del 80. / (…) y la comunicación con las líneas, las formas y el diseño, no era muy definitiva. Era la época del cuestionamiento a nivel general y Lolo se dedico a labores más intimistas. “siempre he amado la poesía y mi relación con ella siempre fue muy clara”. Fue cuando nació Entre la espada y la pared una colección de poemas destinados a ser grafittis que llenarían todas las paredes de la ciudad. Canta, ahora canta/ que se vista de color el silencio. Con Lucho Cuadros queríamos pintar todas las paredes de Arequipa, cosa que nunca logramos. Claro, por eso el título del libro incluido en Naufragio de Noé y, dedicado por supuesto a Lucho. Otros libros incluidos (seis en total) son Sagrado recinto, una suma de poemas escritos entre 1992 y 1999, En medio de fauna tricorne, nacido también en esos años; Crónica de una vieja plaza, para Lolo un canto a la humanidad; Hablando en el silencio, poemas amorosos de versos cortos dedicados a su Yemy (1993) y; Ars Poética, 1992.


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(*) Parte de este texto está inmerso en el libro Aquí no falta nadie, antología de poesía puneña de Walter L. Bedregal Paz. Grupo Editorial "Hijos de la lluvia" & LagOculto Editores. 2008.