domingo, 13 de julio de 2008

De vuelta al escenario


Walter L. Bedregal Paz


Han transcurrido muchos días – meses diría - desde que publiqué un primer artículo en las páginas de un diario, Los Andes de Puno, con el título: Perú problema para el mundo entero (20, dic. 1996), desde la columna periodística que denominé Páginas escogidas. En este tiempo, hasta el último artículo que denominé: El carácter libérrimo de forjar antologías (13, julio 2008), publicado en el mismo medio escrito, decano de la prensa puneña, son motivos más que suficientes ahora para aceptar un encargo especial de mis amigos lectores y los editores del Grupo Editorial “Hijos de la lluvia”, aparecer con disciplinada puntualidad, en las páginas de este blogger, que será, un espacio para entablar mis puntos de vista, en todo caso me interesa la tendencia creciente a apostar por los lectores, venga de donde venga.
Con el nombre de la revista de literatura y otros desvaríos La rama torcida, tendré un título en los que seguiré reuniendo – con el mismo ánimo y criterio que en éste – los artículos preparados, salvo aquellos que harán referencia a temas muy puntuales y pueden perder el sentido fuera del contexto en que se editarán.
Esta columna continua allí donde finalizó el anterior, con tiempos turbulentos, contradictorios y confusos, que nos han dejado algunas imágenes desoladoras, como los aviones secuestrados por terroristas islamitas – ayer 11 de septiembre – (quedó grabado en la retina, de aquel año 2001), por ser la noticia más difundida, en la que daban cuenta que los aviones secuestrados se estrellaron contra las torres gemelas de Nueva York y contra el Pentágono. En este artículo suena el eco de ese acontecimiento. Las palabras aquí escritas trasmiten los latidos de un nuevo siglo, los temblores de los seismos cotidianos en una época agitada, el vértigo de un tiempo acelerado y con síntomas de desorientación.
Escribir –para el autor – será un medio para enfrentarse al mundo actual, para reconocerlo y para encararse con él cuando sea preciso. Será una manera de explicar el mundo y tratar de entenderlo. Hay en estas palabras un texto revelador en este sentido.
Nadie - creo -consigue transmitir, en las muchísimas páginas a veces irregulares, a veces mediocres, a menudo extraordinarias, la desoladora certeza de que el del hombre nacido en este altiplano peruano fue siempre un largo y doloroso camino hacia ninguna parte, jalonado de ruindad y de infamia.
Estos artículos, quieren ser también una explicación de la sociedad de nuestro tiempo, del largo y doloroso camino de la historia reciente, de la ruindad y la infamia, de la corrupción como enfermedad que se manifiesta en muchas partes de nuestro país – por no decirlo en toda nuestra patria – y de algunos atisbos de grandeza. En los artículos vendrán las sombras de una sociedad desconcertada y los claroscuros del pasado y toda la furia que reclama un presente gobernado en ocasiones por la estupidez. Estos artículos serán un escaparate del mundo actual, comentaré en ellos noticias de periódicos, entrevistas escuchadas en la radio, programas de televisión, glosar palabras del parlamento será tan diferente como contar anécdotas personales y de amigos cercanos. Describir escenas y personajes callejeros será producto de una imaginación que no descansa. Toda la tradición de la literatura realista y testimonial en la prensa puneña, desde el costumbrismo decimonónico a los aldabonazos de una generación de poetas de fin de siglo con el testimonio crítico de los escritores contemporáneos puneños.
No encontrarán temas tabú en mi búsqueda, ni realidades intocables; rehuiré lo políticamente correcto. Con valentía habrá que enfrentarse a temas de opinión incómodos – como los que en este mismo medio publican críticos literarios – a los cuales habría que contestarles desde la otra orilla, - mi orilla -lo cual me hará expresar mi postura favorable o crítica ante situaciones provocadas.
Adelantarles que esta página también tiene sus fantasmas y remordimientos. Una vez le escuché a mi señor padre: todos dejamos atrás cadáveres de gente a la que matamos por ignorancia, por descuido, por estupidez. Cuando te mueves a través del confuso paisaje de la vida, eso es inevitable.
Esa contundencia puede suscitar - y de hecho así ocurre- polémicas y posturas encontradas con lectores de las páginas en las que se publican estos artículos.
Espero no equivocarme en algo, para posteriormente no volverme a preguntar ¿En que me equivoque?